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De Cultura Innovadora a Innovación

diciembre 9, 2020
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diciembre 9, 2020 Conecta Software

De Cultura Innovadora a Innovación

Conceptos clave

  • La innovación, desde la mirada empresarial, puede entenderse como el proceso de transformación o mejora en procesos, productos o servicios.
  • El proceso creativo, con la ayuda de procesos tecnológicos, científicos y económicos, es lo que puede transformar a un país o a una empresa.
  • Innovar no quiere decir que haya que inventarlo todo: también es echar mano de los recursos, los conocimientos y las técnicas que otros han generado.
  • Tomar conciencia de la relación entre empresa-región es fundamental para colocarse de mejor manera frente a los retos culturales, de inversión o de desarrollo.
  • Son cuatro los tipos de sistemas de innovación que se han desarrollado: nacional, regional, sectorial y empresarial.
  • La innovación debe rendir frutos en una empresa, si no es así, entonces no puede decirse que una empresa es innovadora.
  • Las empresas pueden innovar en los productos, las cadenas de producción, las estrategias comerciales o las características organizacionales.
  • Todos los procesos de innovación de una empresa deben reflejar una disminución en los costos, un aumento en los ingresos o una sostenibilidad en la rentabilidad.
  • Frente al reto de innovar los empresarios deben mostrar curiosidad.
  • La creatividad y la curiosidad son los mayores insumos para la innovación empresarial.

Resumen

Definir la innovación

Desde lo económico, la innovación se define como un proceso referente al proceso productivo y de desarrollo a través de mejoras sostenidas. Desde la perspectiva sociológica se define como un modo en el que todos los actores sociales aprenden colectivamente y entre sí. Y desde la concepción empresarial, innovar es introducir un elemento nuevo que mejore los procesos, métodos, relaciones, productos o servicios. Por su parte, la psicología define la innovación como una conducta o emoción comprometida con lo novedoso, también como esa capacidad para enfrentar un cambio.

“Se trata de impulsar el cambio de los modelos productivos en los países de la región para transformarlos, con las especificidades propias de cada uno, en sociedades del conocimiento que respondan a los desafíos de estos tiempos”.

Es importante conocer también el concepto de “cultura innovadora” que se refiere a los valores, creencias, ideales y estructuras sociales que aparecen o interactúan al innovar. La cultura innovadora puede ser definida por el conjunto de conocimientos y valores inherentes a la innovación de un sector, de una empresa o de un país.

Innovar para crecer

Las ideas nuevas son la base de la transformación. El proceso creativo, con el apoyo de procesos tecnológicos, científicos y económicos, es lo que puede transformar a un país o a una empresa. Si lo novedoso se basa en un sólido sistema de valores y en un código de ética que sustente las nuevas prácticas e implementaciones, el desarrollo se logrará y de esa forma los servicios, bienes o productos se posicionarán en los mercados y serán competitivos.

“Las nuevas investigaciones confirman que una combinación de los modos de innovación podría ser la más eficiente”.

Sin embargo, innovar no siempre implica partir de cero. Existen evidencias de que países y empresas no aprovechan todo el conocimiento científico, tecnológico, sociológico o cultural que las universidades, los centros de investigación o centros tecnológicos generan. Innovar no quiere decir que haya que inventarlo todo. Innovar también es echar mano de los recursos y conocimientos que otros han generado y que pueden ser capitalizados de manera propia.

Aportes evolutivos para el impacto empresarial

Desde la aparición de la máquina de vapor, el diseño de motores de gasolina o el descubrimiento de la agricultura, diversos autores han centrado sus teorías y estudios en la innovación y sus implicaciones o consecuencias en la cultura, las sociedades, la economía o el mercado laboral.

“El tema de la innovación ha sido objeto de estudio desde diferentes disciplinas, teniendo su origen en el enfoque económico”.

Hoy día se sabe muy bien que las empresas tienen un impacto importante en el desarrollo local, hecho que necesariamente se refleja en el desarrollo regional o nacional. Sin embargo, no todos los empresarios tienen esta premisa. Tomar conciencia de la relación entre empresa-región es fundamental para enfrentar los retos culturales, de inversión o de desarrollo que puede tener una localidad. La innovación ha sido el centro de estudio de diversos autores y teorías. En particular, el enfoque evolutivo detalla las siguientes nociones en torno a los elementos y los procesos de la innovación:

  • Extensión de la innovación – La innovación puede ser extrema o de mejora. Para innovar se puede partir de cero o se puede recurrir a otros conocimientos para hacer las mejoras necesarias.
  • La decisión de inversión – Innovar depende del nivel de inversión que la empresa decida hacer según sus necesidades.w
  • Obtención de beneficios – Los empresarios pueden decidir innovar si obtendrán alguna mejora con ello. Las mejoras no necesariamente son monetarias; también pueden ser laborales o humanas.
  • Invertir para innovar – Es importante evaluar en lo que se debe invertir; por ejemplo, en máquinas, conocimiento, procesos, desarrollo, aprendizaje.
  • Las empresas como incubadoras – Son las empresas las que hacen la inversión, toman los riesgos y se responsabilizan del proceso de innovar.
  • El rol del empresario – El ámbito personal, profesional o gerencial del empresario influye en la innovación y en sus resultados.

Niveles de innovación

Existen cuatro tipos de sistemas de innovación que ayudan a entender de mejor manera cómo es que interactúan y de qué manera impacta que los actores y grupos estén decididos a innovar:

  1. “Sistema Nacional de Innovación” – Son instituciones que en su conjunto participan entre sí para mejorar, intercambiar, generar o implementar conocimiento o tecnología. Estos sistemas, movidos a nivel macro de innovación que asumen los países, deben acompañarse de una infraestructura sólida y un cambio de paradigma en los sistemas financieros para soportar inversiones, riesgos y retos nacionales. Existen distintos modelos que intentan establecer las características que un país requiere para innovar. La mayoría de ellos asumen una fuerte interacción y comunicación entre universidades (conocimiento-investigación), gobierno o Estado, empresas y sociedad, de forma que se articulen todos los actores en sincronía.
  2. “Sistema Regional de Innovación” – Se refiere a los conocimientos y procesos acordes a los sistemas productivos de la región de un país. La innovación va mucho más ligada a las características y necesidades geográficas, así como a los rasgos de la cultura innovadora. Los nuevos modos de innovar en los sistemas regionales buscan estrechar la relación entre la investigación aplicada, la académica y la industria para responder de forma más asertiva a los requerimientos de los sectores que impulsan la economía y el mercado de trabajo.
  3. “Sistema Sectorial de Innovación” – En este nivel se agrupa a las empresas o grupos que tienen una parte activa en el desarrollo, así como en la elaboración de productos inherentes a un sector específico a través del impulso y empleo de tecnologías específicas. En este rubro, los límites geográficos no son importantes para el estudio y la relación entre sectores. Los éxitos y las mejoras en los procesos, los productos, los servicios o en la comercialización de una empresa del sector impactan necesariamente a las demás empresas del mismo sector.
  4. “Sistema Empresarial de Innovación” – Vinculado al nivel micro de la economía. Se refiere a la serie de subsistemas que interactúan en un sitio geográfico que comparten conocimiento, tecnología, ciencia o insumos para lograr conseguir metas comunes.

Cuando las empresas le dan el sí a la innovación

La innovación debe rendir frutos en una empresa; si no es así, entonces no puede decirse que una empresa es innovadora. El impacto debe ser medible en términos de producción, ingresos, organización o posicionamiento.

“Las universidades juegan un papel estratégico en todo el proceso pues aparte de desempeñar las funciones de enseñanza e investigación anuncia una tercera función académica, la de universidades emprendedoras”.

Se puede innovar para obtener resultados en distintos rubros:

  • Innovar en productos  La innovación en este rubro se puede contar desde la mejora en resultados finales de optimización o calidad de un producto o servicio, la implementación de nuevos materiales, rasgos, ingredientes o piezas; hasta en ligeras mejoras técnicas.
  • Innovar en la cadena de producción – La mejora en los segmentos que componen el proceso de producción puede lograrse a través de nuevo equipamiento, como la introducción de nuevas tecnologías. En este rubro también se contempla innovar en el uso de energías, en la adhesión a nuevas normas o estándares o, incluso, en la explotación, deshecho o reutilización de residuos.
  • Innovar en las estrategias comerciales – En este ámbito se contemplan las mejoras en envasados, etiquetados, distribución, mercadeo y oferta de algún producto o servicio.
  • Innovar en las pautas organizacionales  Se refiere a traer cambios novedosos en la manera en la que se relacionan los colaboradores de una empresa, en la forma en la que opera el organigrama, en los procesos de comunicación o en cómo se implementan las estrategias de dirección.

“Uno de los principales beneficios que se debe evidenciar en la introducción de cualquier tipo de innovación es el aumento de los ingresos”.

Todos los procesos de innovación de una empresa en cualquiera de estos rubros deben reflejar una disminución en los costos, un aumento en los ingresos o una sostenibilidad en la rentabilidad. Además, es importante contemplar en todos los procesos de mejora un impacto positivo en términos sociales o medioambientales. Si una empresa obtiene beneficios sin redituar a la sociedad o al entorno ecológico no ha completado su ciclo de innovación.

La doble C: curiosidad y creatividad

Frente al reto de innovar, los empresarios deben mostrar curiosidad y creatividad. Ser curiosos invita a ser exhaustivos en el proceso de aprendizaje. Entre más curiosidad se tenga sobre los riesgos o los beneficios de innovar mejor será la calidad en la búsqueda de respuestas y asesorías. Para lograr la creatividad hay que contrarrestar la premura del tiempo, el proceso creativo debe estar llevado con paciencia y perseverancia.

“En este mismo sentido, es conveniente resaltar la importancia de promover una comunicación abierta en el seno de la empresa y facilitar la conexión entre las empresas y las redes de conocimiento externo”.

Frente a los problemas que surgen, ser creativo puede aportar mejores soluciones. La creatividad y la curiosidad son los mayores insumos para la innovación empresarial. Aunque pudiera parecer que se trata de dos cualidades muy naturales, en muchas ocasiones no resulta fácil conseguir un proceso creativo eficiente; para ello existen métodos y técnicas que contribuyen a que el talento creativo se aterrice y focalice en donde realmente se puede aplicar. Existen tres puntos críticos que podrían inhibir la creatividad, y es necesario atenderlos o recibir orientación para hacerles frente.

3 puntos claves

  1. Miedos personales – Asumir riesgos siempre es un tema complicado. La tolerancia a la frustración y la prevención puntual pueden ser útiles para detonar el proceso creativo.
  2. Introversión – Cuando el liderazgo se asume desde el miedo a equivocarse o a no ser aceptado. Temer al escrutinio público podría frenar drásticamente el proceso creativo de un líder.
  3. Reglas rígidas – Entre más reglas y normas severas tenga una empresa, más complejo será implementar un proceso de innovación. Las estructuras demasiado rígidas podrían desviar la creatividad o anularla.

Resurgimiento

Una vez que se ha entendido y asumido la importancia de la innovación en una empresa, y que se han derribado los muros del miedo a los riesgos, existen cuatro opciones que ayudarán a implementar los cambios necesarios de manera efectiva:

  1. Autogestión – Aunque podría ser la opción más compleja, es la que está más llena de aprendizaje pues implica completar el proceso de innovación de forma personalizada, sin asesoría ajena y sin recetas preestablecidas. Este modo exige adquirir conocimiento constantemente, mantenerse informado, acudir a cursos o talleres para, además, capacitar al personal según el camino que ha decidido tomarse.
  2. “Coaching” – Esta opción se caracteriza por contar con un apoyo y acompañamiento hasta las últimas consecuencias. El coach brinda asesoría individualizada según las necesidades y complejidades de cada empresa. En este caso, el líder contará con un respaldo y diagnóstico constante.
  3. Mentoring” – La empresa contará con la asesoría y capitalizará la experiencia de alguien que ya haya vivido el proceso de innovación. Una figura parecida a la de un tutor acompañará los procesos y guiará la toma de decisiones.
  4. Consultoría – Se recibe asesoría de instancias o instituciones que pueden ser del gobierno o del sector privado. Escuelas, universidades, centros de investigación o consultoras especializadas que pueden detallar desde un simple proceso de innovación hasta implementaciones transversales que abarquen distintas áreas de la empresa.

“El poder de la cultura organizacional innovadora, tiene sentido cuando se comprende la importancia de alinear la organización a la estrategia de innovación”.

Todas estas posibilidades pueden funcionar según los recursos o los incentivos que tenga una empresa para innovar. Cada empresario conoce sus necesidades y con base en ello puede medir los impactos positivos que traería la innovación o los impactos negativos que traería el no tenerla. El proceso se aprende en el camino, pero lo más importante es contar primero con el empuje y la certeza de que un cambio innovador y una buena estrategia para desarrollarlo traerá forzosamente beneficios para todos.

Sobre la autora

Investigadora nacional en el área de emprendimiento digital, Sinaí Carrasco es fundadora de la revista digital El Nuevo Entrepeneur. Es ingeniera y experta en marketing digital y emprendimiento.

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